26.12.12
i will learn how to love a person and then i will teach you and then we will know
seen from a great enough distance i cannot be seen
i feel this as an extremely distinct sensation
of feeling like shit; the effect of small children
is that they use declarative sentences and then look at your face
with an expression that says, ‘you will never do enough
for the people you love’; i can feel the universe expanding
and it feels like no one is trying hard enough
the effect of this is an extremely shitty sensation
of being the only person alive; i have been alone for a very long time
it will take an extreme person to make me feel less alone
the effect of being alone for a very long time
is that i have been thinking very hard and learning
about mortality, loneliness, people, society, and love; i am afraid
that i am not learning fast enough; i can feel the universe expanding
and it feels like no one has ever tried hard enough; when i cried in your room
it was the effect of an extremely distinct sensation that ‘i am the only person
alive,’ ‘i have not learned enough,’ and ‘i can feel the universe expanding
and making things be further apart
and it feels like a declarative sentence
whose message is that we must try harder’
TAO LIN
i feel this as an extremely distinct sensation
of feeling like shit; the effect of small children
is that they use declarative sentences and then look at your face
with an expression that says, ‘you will never do enough
for the people you love’; i can feel the universe expanding
and it feels like no one is trying hard enough
the effect of this is an extremely shitty sensation
of being the only person alive; i have been alone for a very long time
it will take an extreme person to make me feel less alone
the effect of being alone for a very long time
is that i have been thinking very hard and learning
about mortality, loneliness, people, society, and love; i am afraid
that i am not learning fast enough; i can feel the universe expanding
and it feels like no one has ever tried hard enough; when i cried in your room
it was the effect of an extremely distinct sensation that ‘i am the only person
alive,’ ‘i have not learned enough,’ and ‘i can feel the universe expanding
and making things be further apart
and it feels like a declarative sentence
whose message is that we must try harder’
TAO LIN
25.12.12
21.12.12
Basta cerrar los labios // José Carlos Becerra
Para morir como una lámpara desde la madrugada,
como el rescoldo de una brisa tersa;
para morir, para suministrarnos
la mano venidera del olvido;
basta decirle no al día de mañana,
basta ensayar los labios en un rumor de cera,
basta beber un vaso de agua
donde yazga el recuerdo de un ahogado.
Deja que la mano sea como un guante
que usa el corazón para tocar el brazo
o el alba de una novia entristecida.
Deja que la mano sea como un campo
donde el aire trasciende como humedad de pelo.
El otoño se despierta en mi pecho y se sacude las plumas
como pájaro caído fuera de la redondez de su canto.
El otoño se desbanda por mi pecho
como un viento veteado de árboles.
¿Quién me pone en los labios
un color de palabras donde se siente el peso de la noche?
A veces hay algo en las palabras que se dicen,
en aquellas que llevan del labio ansiosa vida,
aquellas que sollozan el paisaje
y respiran la cal de otra garganta;
que es como ponerse de codos a pensar
sobre el pretil de una tristeza antigua.
Hay playas
donde la mar resuena como carne,
como el golpe de un cuerpo que de pronto ha llorado.
Hay lagunas y juncos, estuarios
donde amarran los peces su oceanía desmedida,
y hay ríos donde la tierra llega al mar
insepulta en sus sueños imposibles.
Sufro. Sufro de esa moneda
que redondea a la mano inútilmente.
Sufro como un sentir pequeña espina
en la mirada fija de las lágrimas.
Sufro la cañamiel de una canción muy tonta.
Sufro el esparcimiento de una muerte insepulta.
Sufro la profundidad de los ríos
donde la noche tienta a los ahogados.
Paso los ojos
por la luz poco oída de una estrella.
Paso los labios por las palabras de un día,
donde el silencio crece como yedra.
Para morir, para cesar los labios
para olvidar de pronto la forma de la tierra
y salir para siempre de la asunción del mar;
no es necesario el traje de los condenados
ni la ceniza de los aturdidos.
No es necesaria la cama de los enfermos
ni el campo de batalla ya después, en silencio.
Basta un anuncio de hojas de afeitar,
basta la prosperidad de un gerente,
basta un tranvía equivocado.
Es arrojada la noche a la costa de nuestro pecho
por un oleaje de luces.
Hay un poco de acero turbado en una mano.
Hay un niño sin ojos moviéndose en los ojos
Entonces ¿cómo tomar la luna?
¿Con qué mano o qué lágrima
tocar la luz donde los labios ceden a la noche?
La respiración suena como pisar hojas secas.
El bosque es tan profundo que las manos no se encuentran.
Puedo silbar para espantar mi miendo,
para que me oigas yacer en un claro del bosque
cuando en realidad sólo hay claro en tus ojos.
Palabras y miradas transbordando ataúdes.
De ataúdes de niños
a negros ataúdes con barbas de abuelo.
A veces la noche
crece como la barba de un dios desconocido.
Cerrar los labios es quedarse a solas.
Puedes mover el frío entre tus dientes.
Puedes ver en un cuello la pasión de la tarde.
La mano puede confiarse al frío sin darse cuenta.
como el rescoldo de una brisa tersa;
para morir, para suministrarnos
la mano venidera del olvido;
basta decirle no al día de mañana,
basta ensayar los labios en un rumor de cera,
basta beber un vaso de agua
donde yazga el recuerdo de un ahogado.
Deja que la mano sea como un guante
que usa el corazón para tocar el brazo
o el alba de una novia entristecida.
Deja que la mano sea como un campo
donde el aire trasciende como humedad de pelo.
El otoño se despierta en mi pecho y se sacude las plumas
como pájaro caído fuera de la redondez de su canto.
El otoño se desbanda por mi pecho
como un viento veteado de árboles.
¿Quién me pone en los labios
un color de palabras donde se siente el peso de la noche?
A veces hay algo en las palabras que se dicen,
en aquellas que llevan del labio ansiosa vida,
aquellas que sollozan el paisaje
y respiran la cal de otra garganta;
que es como ponerse de codos a pensar
sobre el pretil de una tristeza antigua.
Hay playas
donde la mar resuena como carne,
como el golpe de un cuerpo que de pronto ha llorado.
Hay lagunas y juncos, estuarios
donde amarran los peces su oceanía desmedida,
y hay ríos donde la tierra llega al mar
insepulta en sus sueños imposibles.
Sufro. Sufro de esa moneda
que redondea a la mano inútilmente.
Sufro como un sentir pequeña espina
en la mirada fija de las lágrimas.
Sufro la cañamiel de una canción muy tonta.
Sufro el esparcimiento de una muerte insepulta.
Sufro la profundidad de los ríos
donde la noche tienta a los ahogados.
Paso los ojos
por la luz poco oída de una estrella.
Paso los labios por las palabras de un día,
donde el silencio crece como yedra.
Para morir, para cesar los labios
para olvidar de pronto la forma de la tierra
y salir para siempre de la asunción del mar;
no es necesario el traje de los condenados
ni la ceniza de los aturdidos.
No es necesaria la cama de los enfermos
ni el campo de batalla ya después, en silencio.
Basta un anuncio de hojas de afeitar,
basta la prosperidad de un gerente,
basta un tranvía equivocado.
Es arrojada la noche a la costa de nuestro pecho
por un oleaje de luces.
Hay un poco de acero turbado en una mano.
Hay un niño sin ojos moviéndose en los ojos
Entonces ¿cómo tomar la luna?
¿Con qué mano o qué lágrima
tocar la luz donde los labios ceden a la noche?
La respiración suena como pisar hojas secas.
El bosque es tan profundo que las manos no se encuentran.
Puedo silbar para espantar mi miendo,
para que me oigas yacer en un claro del bosque
cuando en realidad sólo hay claro en tus ojos.
Palabras y miradas transbordando ataúdes.
De ataúdes de niños
a negros ataúdes con barbas de abuelo.
A veces la noche
crece como la barba de un dios desconocido.
Cerrar los labios es quedarse a solas.
Puedes mover el frío entre tus dientes.
Puedes ver en un cuello la pasión de la tarde.
La mano puede confiarse al frío sin darse cuenta.
7.12.12
MORGAN BRIG
She Is A Bride Married to Amazement
How About Remembering Your Divinity
This House of Endless Possibilities
4.12.12
Xihualpa
La luz de los inviernos
era roja en la flor de Nochebuena,
ámbar dentro del jugo de las peras caídas,
blanquísima en las calles camino del mercado,
violeta en los crepúsculos de misa
y azul entre los cerros.
El musgo en los abetos,
donde termina el sol petrificado
y sólo la humedad verdea en una piedra,
en las gotas que ruedan sobre su sed de lluvia,
narraba los festines de la vida,
creciendo entre la sombra.
La casa siempre ahí
cansada del aroma de los higos
fecunda como bosque para las ciegas crías
de pájaros gitanos y gatos del infierno.
La casa de ladrillos asoleados
y arañas jardineras.
A veces vuelan gritos
que la noche disuelve con alfombras.
Mi abuela cae en sueños que remueven el aire.
Las fechas ya no cambian en su memoria seca
y los ojos le brillan un instante
con fósforo cansado.
Por las tardes espera
inmóvil en su silla las palabras
que cruzan como pájaros el bosque de los años.
Su alma en mangas de nube recorre otras veredas
envuelta en el olor de la naranja
y el té de manzanilla.
Territorios de sombra
acampan en la piedra su pregunta,
buscan el sueño blanco y mudo de la cal
que cubre las paredes donde hoy fluyen las grietas.
Los árboles dan frutos todavía
al final del otoño.
Xihualpa
Jorge Fernández Granados
era roja en la flor de Nochebuena,
ámbar dentro del jugo de las peras caídas,
blanquísima en las calles camino del mercado,
violeta en los crepúsculos de misa
y azul entre los cerros.
El musgo en los abetos,
donde termina el sol petrificado
y sólo la humedad verdea en una piedra,
en las gotas que ruedan sobre su sed de lluvia,
narraba los festines de la vida,
creciendo entre la sombra.
La casa siempre ahí
cansada del aroma de los higos
fecunda como bosque para las ciegas crías
de pájaros gitanos y gatos del infierno.
La casa de ladrillos asoleados
y arañas jardineras.
A veces vuelan gritos
que la noche disuelve con alfombras.
Mi abuela cae en sueños que remueven el aire.
Las fechas ya no cambian en su memoria seca
y los ojos le brillan un instante
con fósforo cansado.
Por las tardes espera
inmóvil en su silla las palabras
que cruzan como pájaros el bosque de los años.
Su alma en mangas de nube recorre otras veredas
envuelta en el olor de la naranja
y el té de manzanilla.
Territorios de sombra
acampan en la piedra su pregunta,
buscan el sueño blanco y mudo de la cal
que cubre las paredes donde hoy fluyen las grietas.
Los árboles dan frutos todavía
al final del otoño.
Xihualpa
Jorge Fernández Granados
3.12.12
Sentencias amorosas
Quererte cuando llueve
establecer nuestro lecho de espumas
en medio de una selva de aguas ágiles
ruborizar el verde corazón de la lluvia
tomar por nuestra cuenta el cumplimiento
de su latido atomizado
autorizar su delirio de errancia
querernos sin palabras junto a su rito absorto
guardar para sus dedos ateridos un fuego
caldear una piedra de amor bajo la lluvia
querernos cuando llueve para que llueva a gusto
que sea el lecho del arca y perder el timón
y que nos deje solos la lluvia y se despliegue
no escucharla no verla dejarla ir a lo suyo
que llueve sólo lluvia que el amor ame
su garra pura selle los sitios y los límites
hable la casa intacta con las aguas enteras.
[París, 1966]
Sentencias amorosas
Tomás Segovia
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